Para la medición de dimensiones, la retroiluminación suele ser el mejor punto de partida. Crea un fondo brillante detrás del objeto, de modo que la cámara ve una silueta clara. Esto facilita la medición de la forma, la posición, los bordes, los orificios y las dimensiones exteriores.
Para arañazos, bordes y defectos de superficie, la iluminación de campo oscuro suele ser la mejor opción. Ilumina el objeto desde un ángulo bajo, haciendo que pequeños cambios en la superficie destaquen con mayor claridad.
Para texto, color, etiquetas y características del producto, la elección depende más de la forma y la superficie del objeto. Un simple anillo de luz o una barra de luz puede funcionar bien en superficies mate, mientras que los objetos reflectantes a menudo requieren una iluminación más controlada, como la iluminación coaxial o la iluminación tipo domo.